¿Hacia dónde? Donde sea, pero que no pare.

Vivimos dominados por la cultura de lo eficaz, de lo pragmático, de lo verificable… se valoran por encima de todo los individuos “realistas” y con “los pies en el suelo” desechando al soñador tozudo que continua a pesar de que  el objetivo no exista aquí y ahora, pero él cierra los ojos y lo ve, lo toca, lo siente… es algo nuevo que puede y de hecho existirá.

Así, la vida debería relacionarse con la ilusión, el optimismo, las actitudes retadoras, la creatividad, la evolución… ¿hacia donde? Donde sea, pero que no pare. Es evidente que un proyecto de desarrollo sin praxis o efecto inmediato no suele tener cabida dentro de este mundo “perro”, pero no deja de ser realmente cierto, en aquella esquina del rincón olvidado de nuestra empolvada cabezota, quien no para de repetirnos:10698566_10204971947402142_8073409855864892186_n

“Lo que queramos construir ha de existir primero en nuestra mente” Y así…

Había una vez un gusano que se había enamorado de una flor. Era por supuesto un amor imposible, pero el animalito no quería seducirla ni hacerla su pareja. Ni siquiera quería hablarle de amor. Él solamente soñaba con llegar hasta ella, y darle un beso. Un solo beso. Cada día y cada tarde, el gusano miraba a la amada, cada vez más alta, cada vez más lejos. Cada noche soñaba que, finalmente, llegaba a ella y la besaba.

Un día el animalillo decidió que no podía seguir soñando cada noche con la flor y no hacer nada para cumplir su sueño. Todos sus amigos, con rara excepción coincidieron en su locura, e intentaron disuadirlo, pero no hizo caso. El gusano comenzó la escalada. Trepó toda la mañana y toda la tarde, pero cuando el sol se ocultó, sus músculos estaban exhaustos y pensó en pasar la noche aferrado al tallo. “Estoy más cerca” se dijo, a pesar de haber avanzado 10 cm del metro y medio que tallaba la flor. Lo peor fue que mientras dormía, su cuerpo viscoso y húmedo resbaló por el tallo y por la mañana el gusano amaneció donde había comenzado un día antes. Miró hacia arriba y pensó que había que redoblar esfuerzos y aferrarse mejor en la noche, aunque de nada sirvieron, pues cada día el gusano trepaba incansable pero a la noche volvía de nuevo a su punto de partida… aun así, cada noche mientras descendía durmiendo, seguía soñando con aquel beso. 

Sus amigos de nuevo pidieron que renunciara al sueño, o que soñara otra cosa… a lo que tozudo como de costumbre contestó que él no podía controlar sus sueños y que si dejaba de intentarlo dejaría de ser él mismo.Todo siguió igual… nadie sabe cuanto tiempo, hasta que una noche el gusano soñó tan intensamente con aquel beso que sus sueños se transformaron en alas… y por la mañana el gusano despertó mariposa, desplegó sus alas, voló a la flor… y la besó.

Llegó el momento de mi debut, de mi reto, de otro pequeño salto… me siento en el borde de algo… o ya casi más bien, en el vuelo ¿Qué me deparará? El domingo 10 de Mayo lo sabré junto a los mejores especialistas del país en la distancia de 21,097m. Las preciosas calles de Granada serán testigos de mi debut, donde las aspiraciones pasan por cruzar una meta más, esbozar una sonrisa más… y seguir soñando, una vez más.#ILoveThisGame

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