Sangre, sudor y lágrimas.

Como bien reza el título, desde mi última entrada en la página han pasado muchos acontecimientos que se resumen en estas tres palabras. Ha sido una época un tanto dura en la cual me he encontrado con piedras, y señales, en el camino, pero que no han conseguido tumbarme, y que a día de hoy sigo de pie, que es lo que realmente importa.

Todo comenzó con un viaje un tanto alocado hacia Kastamonu (Turquía) donde se celebró la Copa de Europa de Clubes y en la cual tomé parte con el AD Marthon, club que defiendo hace cinco años. Mi actuación en esta carrera no fue la esperada, pues las circunstancias me ganaron la partida y el frío (-8ºC), la nieve, el hielo… consiguieron enfriar mis buenas sensaciones de semanas anteriores donde había conseguido realizar unos entrenamientos que nunca había imaginado. Finalmente solo pude ser el 31º y ayudar a mi club para clasificar en 4ª posición, que nos dejó un sabor agridulce a todos.

10623448_10205655981059112_2725473425073640017_oTras este “día de perros” solo quedaba salir adelante y qué mejor manera de hacerlo que ante mi público, en mi tierra… Y así me planté el domingo en el GP Diputación de Cáceres que se celebraba en Valencia de Alcántara. Viejos amigos, conocidos, la gente del cross extremeño y nacional; todos estaban allí, pero todo dio un golpe de efecto, ¡Y QUÉ GOLPE! Cinco minutos antes de la salida, cuando me dirigía a cámara de llamadas, una señal de tráfico me tumbó al suelo provocándome una brecha considerable en la parte media de la cabeza. Mi primera reacción fue correr a buscar una ambulancia como loco para que me hicieran un vendaje, una primera valoración de la herida y salir a correr. No podía dejarme vencer de nuevo por las circunstancias; y así fue. 20” antes de que se diera la salida allí estaba yo, o al menos mi espíritu, porque hay muchas cosas que no recuerdo. De la carrera poco se puede decir, bueno si, que para más inri en el ecuador de la prueba se me desató una zapatilla y tuve que parar a atarla; pero no baje los brazos una vez más y seguí luchando hasta la línea de meta, hasta que mi cuerpo me lo permitió y hasta que mi cabeza dijo basta. Al llegar me derrumbé y los servicios médicos me trasladaron a la ambulancia donde me cosieron la herida.

A día de hoy me encuentro bien y estoy entrenando con normalidad, el proceso de cicatrización está siendo el correcto y si no hay más contratiempos continuaré mi preparación invernal con las ideas claras, ya que a pesar de estos dos traspiés, los entrenamientos me hacen tener esperanza en que las dos pruebas que vienen en calendario saldrán bien y podré recuperar las posiciones cabeceras del grueso de crosistas nacionales tal y como demostré en el Cross Internacional de Itálica.

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