¡Ya lo sabía!

Puede sonar chulesco, arrogante, intrépido, atrevido y esa serie de adjetivos que solemos soltar cuando vemos que alguien lleva razón, o no, y se la tenemos que dar, o quizás no.

No sabría explicar porqué, pero desde el 1 de Marzo (Victoria número 1) que decidí correr la Media Maratón de Mérida como terapia previa al Campeonato de España de Cross, algo en mi me decía que podría en cualquier momento, cerrar los ojos, y verme navegando por el polvoriento ferial de Calatayud en busca de la carrera y la posición que yo me atreviera a imaginar; pero vayamos por partes.

Mérida… que bonita, si, pero que dura. Lo cortés no quita lo valiente, se me paso volando por la vistosidad, pero no era fácil correr… cambios de terreno, desnivel, aire… y una cintita mágica en mi pecho que me delimitaba a correr lo justo y necesario, para disfrutar pero sin correr riesgo alguno. 1.09… MMP con el freno de mano echado, pero el logro ese día fue vencer los miedos y atreverme a soñar mi propia realidad. (Victoria número 2)

FXC_6752Semana del Campeonato de España… ¡Ya llega! y joder, estoy tranquilo. Recuerdo que comparaba mis sensaciones con las del año anterior y no tenían nada que ver. De nervios y angustia a tranquilidad y confianza. Entrenaba, lo justo, lo necesario, a casa, comer, descansar, dormir, estudiar… y soñar, siempre soñar. (Victoria número 3) Conseguía saber lo que quería, dónde, cómo y porqué lo quería hacer y llegó el día D a la hora H… y mi resumen de la carrera por encima de tiempos (31.30), puestos (21 general, 14 español) o sensaciones (indescriptibles) pasan por: “Salí a todo lo que me daban las piernas y llegué a todo lo que me daban las piernas” Jamás había tenido esa sensación de ir al máximo de mis posibilidades 10.3km, pero es que era para eso para lo que había entrenado todo el año y fui capaz de vaciar en esa media hora escasa. Estaba convencido de que lo podía hacer, y cuando crees algo con tanta convicción, sea para bien o para mal, puedes permitirte el lujo de cerrar los ojos, verlo y casi tocarlo, y al final del todo tenerlo (Victoria número 4)

Ahora mi mente respira, mi cuerpo descansa, y yo por una vez en 20 semanas lo respeto, toda parte necesita su tiempo, como premio, como recompensa… o como castigo, porque lo que no sabe mi cuerpo es ¡lo que le espera!… y él me contesta con voz resignadamente feliz ¡¡YA LO SABÍA!! Pues al lío… Sigo creyendo… creando, creciendo #ILoveThisGame

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