Hagamos lo posible, hagámoslo posible

Aún estoy buscando un poco la descripción de lo que tuve la oportunidad de vivir el pasado domingo, y aunque ya algo se va asentando en mi cabeza, tardaré tiempo en asimilar todas las sensaciones que viví en esta para mi, grata experiencia.

Todo arrancó como todas las cosas buenas en la vida, por casualidad. Hace 3 semanas recibía un mensaje de mi buen amigo y escudero Victor Pozo (Parte de la organización de esta Media Maratón) Me decía que porqué no me animaba a participar en esta prueba emblemática y que él y la organización me tenderían la mano en todo lo posible, y así fue. Tras consultarlo con mi entrenador, Antonio Nuñez, decidimos afrontar esta prueba sin preparación específica alguna, pues la llamada de Victor llegó la semana después del nacional de Cross, cuando me encontraba descansando. A partir de ahí, todo fue ilusión, y comenzó la Semana Santa con más kilómetros de mi vida, donde a pesar de la fatiga los ritmos eran realmente buenos, el trabajo realizado con anterioridad unido al descanso de la semana anterior me hacían poder soñar e imaginar buenos ritmos de cara a la Media, pero mi cabeza estaba en ir día a día superando entrenamientos.

Así llegó la semana previa, donde todo marchó bien hasta el miércoles, y a partir de ahí, unas repentinas molestias a nivel tendinoso me impidieron entrenar el jueves y el viernes, manteniéndome en vilo durante más de 48h. Gracias a la aportación de mi Osteopata Carlos González, quien intensificó su trabajo conmigo miércoles y jueves, con sesiones realmente dolorosas, pero a la postre, fructíferas. Amanecí el sábado y al poner el pie en el suelo pensé que estaba soñando, no me dolía absolutamente nada, podía caminar con normalidad, bajar escaleras, saltar… no salía de mi asombro, y ahí fue donde creo que gané la Media Maratón de Madrid, sinceramente.

Rumbo a Madrid con mi pareja comentábamos el nivel que iba a tener la prueba y lo que probablemente sucedería, pero estábamos muy equivocados… Tarde paseando por las calles de Madrid, pequeña activación por El Retiro, revisión de la entrada en meta… y vuelta al hotel de la organización. Una cena amena y divertida, al igual que el desayuno, compartiendo experiencias con nombres en mayúsculas de la ruta como Raquel Gómez, Rafa Iglesias o Antonio Nuñez.

Amaneció el 3 de Abril, y Madrid nos regalaba un día en calma, sin excesivo viento, sin excesivo frío y con algunos tímidos rayos de sol… 10′ fueron suficientes para entrar en calor y compartir experiencias con Rafa Iglesias por los aledaños de El Retiro, para calzarme las zapatillas y echar a correr hasta el Paseo del Prado, donde nos esperaba imperial Neptuno para ser testigo de los sueños e ilusiones de 23.000 personas.

Disparo y a correr… un tanto descolocado en los inicios, decido enganchar la rueda de Pablo Villalobos y Javier López Bikilita, quienes me llevan progresivamente hasta el grupo de cabeza de los españoles Antonio Nuñez, Ricardo Serrano, Yousfe Akkou, Youness Ait, Pablo López y Rafa Iglesas… allí estábamos todos, con la tensión que se podía masticar. Miradas y más miradas… y sin tardar mucho comenzaron los “palos” Todo el mundo tuvo su momento, su oportunidad… yo entraba a los cambios de forma muy progresiva, muy inteligente, sin desgastar lo mínimo, no quería hacer ninguna aceleración brusca que me desgastara… no al menos hasta pasar lo que para mi es clave en este tipo de pruebas, los kms 12 y 14. Al avistar las Torres Kio, en el km10, decidí hacer un cambio de ritmo prolongado, me propuse hacer un 1000 a 3′, y así fue… lo cual estiró un poquito el grupo y las primeras unidades comenzaban a caer, mis sensaciones eran realmente buenas. Mi cambio lo continúo Pablo Villalobos y luego Youness, siendo este segundo quien hizo más daño y seleccionar ya a cinco solamente. Avisto el avituallamiento del km 15, y decido “tirar de coco”, me encuentro fuerte y quiero sembrar las dudas en los demás, evitando que beban. Por tanto me abro a la parte contraria al avituallamiento y doy otro “palo” de 1km este ya a ritmo de 2.58… hizo un poquito más de daño. Y a partir de ahí si que se dinamitó la prueba… Fue oler El Retiro y sonar tambores de guerra, primero fue Antonio Nuñez con un cambio en bajada descomunal, le siguió Youness, y al llegar abajo fue el turno de Akkou… Llega la cuesta de Alfonso XII y yo espero movimientos de los favoritos, nadie mueve un dedo, les paso, miro las caras, van fundidos, cartel del km19, 1459691870_047248_1459693007_album_normal¡AHORA O NUNCA! Al grito de mi compañero de club Gabriel Peribañez, salto del grupo con un cambio de ritmo seco y brusco, encaro la puerta de Alcalá, miro hacia atrás y ya iba solo, había hecho mucho daño y ni Antonio, ni Pablo López podían seguirme… veo el giro del retiro, aprieto un poco más, miro mi GPS… ¡¡2.50!! Subiendo… mi corazón y mis piernas no daban más, y comienzo a pasar arcos ya en El Retiro… escucho el público y ya comienzo a llenarme de sus aplausos… hago 500m practicamente al trote porque no quería entrar en meta, si por mi fuera, aun seguiría allí deleitándome de aquellos aplausos, de aquella gente que reconocía mi esfuerzo, de aquel esfuerzo que reconocía a las gentes el haberse acercado allí… Madrid!! GRACIAS MADRID.

1h06’51”… MMP, 6º clasificado, 1º atleta nacido en España… y un sueño más cumplido, porque como siempre digo, nosotros somos quienes imaginamos, no seamos tontos de imaginar fácil, hagamos lo posible, hagamosló posible. #ILoveThisGame

 

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