59’53”… para la emoción.

Ni un minuto más, ni uno menos. Ni tan si quiera un segundo arriba o abajo. Fue ese tiempo exactamente, desde que me lancé por la rampa azul que con esmero y cariño preparó la familia Madruga-Vicente; hasta que volví a aparecer por el colegio Asperillas al grito de “vamos”

Aunque bueno, tampoco os puedo engañar… si que es cierto que esta historia comienza un poquito más atrás. Justo allá por el año 2012, cuando mi cabeza no paraba de dar tumbos fruto de una maldita lesión en mi rodilla. Allá por Octubre aterricé en Santa Luisa de Marillac 6, 2º7 y allí empezó todo. Conocí a un señor llamado Miguel Madruga, quien me acogió, al igual que su chica, como un hijo. Me enseñó a disfrutar de aquellas pequeñas cosas, vivimos momentos jodidos como operaciones, ilusiones y desilusiones, tiras y afloja, pero todo era aprendizaje. Un día, en uno de esos extensos cafés de media tarde, le prometí que si mi rodilla volvía a estar al 100% que correría su carrera, la cual el explicaba con una ilusión y entusiasmo digno de admirar. dscn8391

Lo prometido es deuda, y en 2014 me planté en la linea de salida y como bien predecía él, si corría mucho en el llano podría conseguir un buen crono, pero sobre todo se empeñaba una y otra vez en que disfrutara, que parara a mirar el paisaje y que sintiera a la montaña como él lo hacia. Corrí, volé, salté… 1h01’31”… y me fui de allí soñando con seguir mejorando, con hacerlo un poco más intenso, en menos tiempo, pero con más disfrute.

2016, 11 de Septiembre, 10.08 de la mañana, cuenta atrás… a correr, a disfrutar y sobre todo aprender de una disciplina tan bonita como la montaña. Todos los participantes me animaban, me empujaban a subir, me respetaban, me gritaban cuando era el único aliento que les quedaba… Al paso por las cuestas el público me jadeaba… era un niño con zapatos nuevos, miraba el Crono, tampoco tenía muchas referencias, pero iba verdaderamente rápido, valiente, bajando como nunca, con confianza y determinación, últimos metros y escucho al fondo a Miguel Madruga desgañitándose… miro el crono 59.30… lo tengo, el ansiado Record de la Hora, no puedo contener la emoción, la rabia, la ilusión y el grito que define años de amistad, de buenos y malos momentos, de aprendizajes, de horas de insomnio… pero sobre todo de crecimiento personal.

Para mi, Crono Asperillas se ha convertido en algo más que una carrera. Es ilusión, esfuerzo y sacrificio, es respeto a la naturaleza, es un pueblo volcado para dar lo mejor de si, una familia entregada, un sueño hecho realidad que nos empuja a seguir desafiando y cumpliendo los de los demás.

Asperillas duerme, ya solo quedan 364 días. Se apaga el Tic, que persiguió al Tac, un año más GRACIAS

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s