La gran mentira

Os van a contar lo que queréis oír, o quizás lo que lleváis escuchando tanto tiempo y solo pretendéis que se reafirmen. Pero seguramente, todo eso sea mentira. ¿Qué por qué? Oye.. ¿Y porqué no?

Nos venden lo que nosotros queremos comprar. Éxito, dinero, aplausos, sonrisas ¡Lo compro! Sí, pero a qué precio. No nos damos cuenta de que muchas veces cuando decidimos acceder a ese mercado de compra venta de cosas intangibles estamos adquiriendo algo, pero perdiendo un trocito de nosotros. Los más semánticos me dirán que el dinero físicamente es tangible, aunque yo les rebato y les digo que no es así, que lo podemos tocar, pero es efímero, como todas las cosas que se venden y se compran en esta vida. img-20161009-wa0001¿Y de qué vivimos? Me dirán los más prácticos e impacientes. De momentos. ¿Y es posible? Claro que es posible. El otro día leía acerca de las aventuras de un buen compañero en la montaña, que justo al llegar arriba de un pico le esperaba su hermana para fotografiarle, y reciprocamente, leía de nuevo a su hermana orgullosa de que su hermano frecuentara con sus andanzas deportivas los caminos y senderos que ella hace y deshace día a día en su puesto de trabajo. Eso es un momento, y de eso se puede vivir. Y de estos se pueden acumular, y no cogen polvo, y no desaparecen.

Eso sí, como todo en la vida deben saber mantenerlo, alimentarlo… No pueden dejar que un momento se convierta en un éxito, porque entonces ya no lo puedes tocar, ya te ciega el final, el momento del aplauso, y se olvidan las sensaciones, se olvida ese no se qué, que que se yo que te hace revivir el momento una y otra vez, y recordarlo… hasta que consigues hacerlo eterno. Por eso, que no nos cuenten milongas, no se dejen guiar por la inercia de este mundo intangible y paradojicamente materialista, no caigan en el error de buscar la luz al final del túnel, sino de disfrutar dentro de él, de buscar la manera de encender una pequeña llama para poder ver, porque quizás, al final de ese túnel, donde vemos esa luz, no haya más que eso, luz y final, y quizás, solo quizás, echemos de menos todos esos momentos que pasamos adentro de aquel maravilloso túnel.

Esta es la gran mentira, que solo podrá ser rebatida con vuestra gran verdad que no estará hecha de otra cosa sino de momentos intagiblemente espectaculares.

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Un comentario en “La gran mentira

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