Entiéndanme

La vida normalmente tiene varios puntos de apoyo, como ya todo el mundo sabe, pero siempre hay alguno más principal que otro. A la pregunta de ¿tú que eres? Siempre solemos priorizar en aquello que nos define y diferencia respecto a la mayoría. Nadie habla de que es un padre excelente, un novio sublime, un hijo asombroso, un nieto descomunal… No. Solemos hacer un mix de todo ello, obviamos cosas cotidianas y diarias que todo el mundo sabe y afirmamos con total rotundidad ¡¡Yo soy maestro!! ¡¡médico!! ¡¡administrativo!! ¡¡veterinario!! ¡¡dentista!! ¿¿¡¡ATLETA!!??

Y para llegar a esta afirmación priorizamos en dos cosas puramente instintivas, que suelen ser: lo que nos da de comer y lo que no sabríamos que hacer si nos faltara.

Pero irremediablemente, y más en el mundo tambaleante en el que salimos a la calle cada día, sucede de forsin-tituloma fortuita y sin avisar, con bastante frecuencia. Te falta esa parte de la vida que te define, que te hacer afirmar ser quien eres, que te hace vivir, disfrutar y entrar en una espiral maravillosa que parece no tener fin, hasta que ¡¡ups!! Algo se tuerce. Pero son en estos momentos en los que tenemos que ser más listos que nuestra inercia o que la que nos quieran imponer. Somos más de lo que pensamos. Podemos centrarnos en ser mejores personas, mejor novio, mejor hijo, mejor nieto, padre, madre, amigo, estudiante… La vida se compone de muchas más cosas de las que pensamos ser o parecer, y por tanto, podemos dejarnos apoyar en ellas, sobre todo en momentos de flaqueza.

Con ello no quiero decir nada, pero quizás lo diga todo. Voy a dedicar esta parte de mi vida a ser mejor en otras cosas, y cuando vuelva, prometo volver a decir lo que soy, pero esta vez, ni tan alto, ni tan fuerte… y a poder ser con subtítulos donde apoyarme en caso de caída fortuita o torcedura metatarsiana, gajes de un oficio que era, que no soy, pero que volveré a ser.

Entiéndanme.

 

Pinceladas del 2016

2016, la muestra más clara de que no hay yin sin yang, de que dentro de lo bueno se esconde algo malo, pero que dentro de aquello malo, puedes rebuscar y obtener algo bueno.

Arranca a todo trapo en Sevilla, corriendo como nunca, subiendo donde no había imaginado… y desde allí arriba justo, me hace bajar tan solo un fin de semana después en las angostas cuestas de Mintxeta (Elgoibar). Un impás, llega la Copa de Europa con una experiencia personal inmejorable en Kastamonu (Turquía), pero que a nivel deportivo me quedo helado, en ambos sentidos. Solo una semana después tocaba ser profeta en mi tierra, y me topé de frente con mi mala suerte. Sangre, sudor y lágrimas. ¡Qué mala pata! Me rehíce, como tantas veces lo había hecho antes, apreté los dientes y trate de buscar los buenos recuerdos que La Zarzuela me había dejado en juventud, pero ni aun así, de nuevo un mazazo en forma de dolor estomacal, y a pesar de la medalla, nada sabía bien. 15871856_1317241678319743_7624851663599088362_nQuedaban 15 días, y ya no era cuestión de correr más o menos, sino de luchar contra mi cabeza… y contra todos. Me fui a tierra de emperadores (Mérida), a buscar fuerzas en su Media Maratón, y me dieron la suficiente como para llegar a un Campeonato de España y conseguir lo que había trabajado y merecía. No había sido suerte, sino más bien trabajo y constancia. Y en ese impulso de buena energía, decidí otra de mis locuras, Madrid me esperaba y sus calles me empujaban a hacer un gran papel en una de las mejores medias maratones del panorama nacional. Me creía en la cresta de la ola, pero volví a caer una semana después en mi ciudad, y desde ahí… no volví a levantarme. Libros, exámenes, horas de insomnio… y el cuerpo protestaba, no quería correr, no tenía fuerzas para rendirse, pero tampoco para correr, y decidí concederle sus primeras vacaciones en 16 años de atletismo. ¡Mereció la pena!

Nueva temporada, nuevos colores, nuevo patrocinador, mismo equipo… más ilusiones. Arranca como casi siempre, subido en la montaña, mejorando, aprendiendo y disfrutando… También toqué el asfalto, desde Elvas a Badajoz concretamente, y para ser exactos, en 66 minutos. Empezó el circo de los croses, Atapuerca no dio respiro como cada año, luché cuerpo a cuerpo por una espada en Toledo, fui profeta en mi tierra, progresé adecuadamente en Aranda, me desinflé en las cuestas castellanomanchegas de Quintanar, probé la dulzura del Vino y el cariño del pueblo de Almendralejo, me lancé cuesta abajo y sin frenos un año más en una fría a la par de cálida Salamanca y brindé por este 2016 de locos en una Alcobendas que siempre me ha regalado momentos para guardar.

Si guardas momentos y no cosas, seguramente no se te olviden.

Felices sobresaltos, sueños imposibles

No se me ocurre una forma mejor de felicitarle estas caóticas fechas, sinceramente.

15676305_10207845878925190_1444458956667593756_oAntes de ponerme en la línea de salida de lo que para mi es una prueba fetiche, la San Silvestre Salmantina, leía estas líneas que un buen y atento amigo dejaba caer por una de las miles redes sociales que nos bombardean. Despertó algo en mi… llevaba repitiéndome casi una semana la palabra paciencia en mi mente para afrontar esta prueba, pero el poder de las palabras una vez más me hizo despertar. Desde el metro uno, gorra hacia atrás, día de martillo pilón. Ritmo, ritmo y más ritmo, no había llegado hasta allí para quedarme a mirar lo que hacían los demás, un cambio, su respuesta, una cuesta, se mueve el árbol. Y de nuevo allí estaba, la fatídica recta de meta, donde solo me quedaban fuerzas para levantar levemente la cabeza, sprintar al máximo para no perder detalle de como un año más Alberto rompía la cinta. Más cerca que ningún año. Cuarto… huele a podium 2017

¡¡Qué narices tendrían esas líneas para hacerme cambiar de idea!! Prefiero compartirlas.

“La monotonía hace que los días resbalen sobre la vida a una velocidad increíble sin dejar una huella. Los inviernos de la niñez, los veranos de la adolescencia eran largos e intensos porque cada día había sensaciones nuevas y con ellas te abrías camino en la vida cuesta arriba contra el tiempo. En forma de miedo o de aventura estrenabas el mundo cada mañana al levantarte de la cama. No existe otro remedio conocido para que el tiempo discurra muy despacio sin resbalar sobre la memoria que vivir a cualquier edad pasiones nuevas, experiencias excitantes, cambios imprevistos en la rutina diaria. Lo mejor que uno puede desear para el año nuevo son felices sobresaltos, maravillosas alarmas, sueños imposibles, deseos inconfesables, venenos no del todo mortales y cualquier embrollo imaginario en noches suaves, de forma que la costumbre no te someta a una vida anodina. Que te pasen cosas distintas, como cuando uno era niño” Manuel Vicent.

Lo dicho… Felices sobresaltos, sueños imposibles.

En estas fechas tan señaladas

Todo un clásico de las felicitaciones navideñas… y como bien os digo, en estas fechas tan señaladas se sigue entrenando, se sigue compitiendo, se sigue disfrutando y se sigue aprendiendo.

_fxc8648Llegados a este punto del año, ayer en una entrevista de radio me pidieron que hiciera balance de este 2016, y lo denominé como convulso. No me pregunten porqué, pero lo consideré así. Cambios en mi vida, una tormenta llamada oposición que parecía no tener fin, pero que como todo en esta vida acaba pasando y deja el mar en calma, deja tiempo y espacio para el día a día, para una nueva vida, correteando un par de veces al día por los caminos de Cáceres, lijando el verde del CNTD o redondeando las esquinas de esa “Urbanización Secreta”. Parece que se querían escapar estas sensaciones pero volvieron, volvieron las gorras para atrás, los pañuelos de motero al cuello, volvieron a silenciarse los GPS y solo se escuchaban los lamentos del Santuario diciendo “ya están aquí otra vez” Volvió la grupeta. Más gente, misma filosofía. ¿Porqué corremos? Por las risas, por el no importa parar a mitad de camino si una carcajada no te deja coger aire… por los choques de mano, por el abrazo sincero, por las miradas asesinas cuando la serie se ha ido de las manos… por liarnos, día sí día también.

Y entonces un año convulso para a ser maravilloso, no buscamos la luz al final de ese túnel del que a veces os hablo, sino que bailamos dentro de él, corremos… en definitiva, vivimos.

Y volvemos a estar en el mismo punto que otros años, San Silvestre Salmantina, las calles llenas, el silencio dentro del bullicio, el asfalto, el frío ardiente… El tic que busca al tac. – Ha vuelto-

Parece sencillo, pero no lo es tanto, y es un placer que solo pueden experimentar los que están dispuestos a compartir, a dejarse ayudar, a coger esas manos que se tienden a diario en un mundo este un tanto despiadado.

No dejéis que os lo cuente. Compartir, soñar, abrazar, correr… vivir.

Felices Fiestas y Próspero Año Nuevo.

 

¿A qué huele la felicidad?

Sean felices por los cinco sentidos. img_5421

Quizás sea algo parecido a un café recién hecho, a cafetera parpadeante pidiendo a grito que la apagues y viertas en un vaso su obra maestro, oro negro. Te paras,  lo degustas, lo saboreas. Huele a calor, a casa, sofá, a manta y al placer de la compañía.

Sí, quizás cada vez tenga menos tiempo para mi solo, pero sin embargo, y aunque parezca imposible, cada día que pasa soy un poquito más feliz. Cada día que pasa renuncio a menos cosas que me gustan y de este modo, consigo hacer un mayor número de cosas nuevas. Sólo existe un secreto para ello, planificar en el orden adecuado, y lo más importante: priorizar. Disfrutar de todo lo que se hace. ¿Y dónde se aprende esto?

Pues bien, a mi corta edad la vida me ha dado un buen número de revolcones, ¡y los que me esperan! Nunca son del agrado de nadie, pero depende de nosotros, o más bien de nuestra actitud, el que se conviertan en un motivo de tristeza o en un impedimento. Eso sí, cuesta exactamente el mismo esfuerzo, si no menos, encajarlo como un reto o como un desafío, y el camino para ello, es mucho más agradable.

Y cuando esto sucede, es cuando te sientas y respiras, tic y luego tac, sigues respirando… y es entonces cuando un olor se estremece por tu naricilla mocoseante, te atraviesa como una flecha y se queda en tu memoria para siempre, y de repente, no sabes porqué, pero te llena, miras a tu alrededor, la casa, el sofá, la manta, el placer de la compañía, el café se acaba, pero la sensación permanece.

En esas pequeñas cosas radica el sentido del día a día, y de estas pequeñas cosas hay que dejarse saciar, pues cuando el frío aprieta, la lluvia cae y el barro se pega por los angostos caminos de la monumental Cáceres, necesitas recordarlo ¡No hay más ni mejor motivación!

Sigan sumando sensaciones, y sean felices por los cinco sentidos.

¿Cómo, dónde o por qué?

Habitualmente tendemos a quedarnos solamente con aspectos resultadistas del día a día. Más allá del deporte, en nuestro día a día, constantemente nos estamos preguntando por el “Qué” lo cual lleva implícito un matiz de exigencia. ¿Qué he hecho? ¿Qué voy a hacer? ¿Qué resultado he obtenido?… Pero como toda lengua que se precie, disponemos de muchos vocablos para poder jugar con nuestra mente, y en la mayoría de las ocasiones, redecorar una pared que aparentemente solo podemos ver blanca o negra.

Me explico… El domingo pasado disputé la XXXVII Edición del Cross “La Encamisá” en mi tierra, Torrejoncillo. ¿Qué conseguí? Una victoria. Pero, ¿y si no?

img-20161128-wa0035Pues me quedaría con el “cómo”… Como la gente animaba, cómo escuchaba mi nombre entre respiración y respiración, entre pisada y pisada por esa Dehesa que tantos kilómetros me ha visto hacer… y ya sin querer me sale el “Dónde”. Y ustedes me preguntarán por el porqué, y es tan sencillo como por querer compartir momentos. Correr va más allá de vender algo decía el libro “Nacidos para correr” de McDougall. Debe servir para transmitir algo, llámenlo energía, cultura del esfuerzo, sacrificio, valores, justicia… Algo que no se puede explicar parado, algo que como la vida misma está en movimiento y que en él mismo es donde se encuentra la explicación y el sentido a todo lo que hacemos en el día a día.

Es por eso que cada día nos debemos preguntar el cómo, el dónde, el porqué… y olvidarnos del qué, porque no hay cosa más absurda que correr por correr; por eso yo, cuando lo hago me gusta matizarlo, utilizarlo, saborearlo y sobre todo compartirlo.

Gracias una vez más Torrejoncillo, gracias amigos, gracias familia… espero poder seguir escuchándoos entre ese tic que persigue al tac. Ahora me toca alejarme de nuevo, el “teatrillo” ambulante del circuito nacional de Cross me llevará este domingo a Aranda de Duero, donde participo por primera vez ¿Qué, cómo, dónde o porqué?… Continuará

Como si existiese

Cómo si la suerte realmente existiese. Y como si todo se pudiese comprar. Ingenuos. Yo creo que solo existe la mala suerte, la que viene sola, la que un día trunca todos tus planes por culpa de factores externos que jamás pudiste controlar. Sin embargo, la buena, la que hay que salir a buscar, es igual a talento multiplicado por oportunidad y todo ello elevado al máximo esfuerzo.

torreloncillo-09-089Me podréis averiguar de ingenuo o quizás demasiado soñador enamorado de las letras, si no fuera porque todo eso lo he vivido en mis propias carnes. La paciencia, la sangre fría, la calma, el mantener los nervios… Todo ello quizás antes de tiempo, un tanto precipitado pero ya no hay más vueltas que dar. Vivido.

Ahora que se aproxima el día de mi nuevo nacimiento, el día que unas batas verdes lideradas por un artesano del bisturí me devolvieron los años de atletismo que un desafortunado factor externo me robó. Por estas fechas, hace poco más de cuatro años sinceramente ya estaba curado, solo quedaba cortar y coser, porque mi cabeza ya hacía paseos nocturnos en busca de esa suerte, cogiendo talento y esperando la oportunidad, para elevarlo al esfuerzo, que es lo único que para mi día a día, no se negocia.

Esa fórmula mágica que unas veces funciona, y otras… termina funcionando.

Por eso este domingo me vuelvo a rodear de mi gente, vuelvo a tener la oportunidad de mostrar mi talento a través de mi esfuerzo. Para mi pueblo, mi familia, mis amigos… quienes me habéis visto crecer, caer y levantarme ¡OS ESPERO EN LA DEHESA!