Homework

Como alumno aplicado que siempre me ha gustado ser, que no empollón, aquí estoy un domingo por la tarde, cumpliendo con mis deberes, previamente pautados por el maestro.

Enunciado: Cuenta algo del fin de semana.

Respuesta: Soñar con poder seguir soñando, ¿Te imaginas o no te imaginas?

WhatsApp Image 2017-12-17 at 11.10.59–¡¡Qué jaleo!!– Palabras textuales de mi mochila, que desde el viernes a las 12.00 que salió de Torrejoncillo ha visitado muchos lugares y ha vivido muchas y divertidas experiencias. Mañana de gestiones en Cáceres, “en busca de la felicidad”, currándome un futuro pico y pala, contra viento y marea, calada incluida, previo café y sandwich en un lugar donde ya estuve, aunque sin ser tan yo como ahora. Nunca está demás recibir viejas bendiciones y uno de los capos del atletismo extremeño me dio la suya el viernes tarde (Paco Mora), recordándome que el juego continua y que cuando deja de serlo ya no mola tanto.

Me estalló el cerebro, o casi. Sábado por la mañana examen, papel y boli y a seguir dando de comer al coco, que como dice el título de mi blog, es quien tira de todo. Carretera y manta, y comienza el juego. Joder, qué bien me lo pasé, risas, barbaridades, debate… ¿te imaginas o no te imaginas? Pues no lo imagines, porque supera todas las expectativas. Luego me soltaron en una pista cubierta y como un metrónomo, cada 34” una amable chica me recordaba que me faltaba una vuelta menos hasta que cruce la meta y me dio el OK el capo (8’33”). Todo en orden. Otro jaleo… ahora a soltar, 20′ progresivos para echar todo el veneno y a seguir disfrutando. Otra vez, carretera y manta, relativizando todo y a 120 anécdotas/hora hasta Plasencia y seguir compartiendo experiencias. ¡Qué fácil!

Mi mochila amanece en Plasencia, y me mira con carita de pena… ¿otro jaleo? Pues si, uno más… una mítica de Extremadura. Carrera de Navidad de Almaraz, con una bonita disputa de la que salí ganador, 8km a 3.05… corriendo muy uniforme (Km más rápido 2.54 – km más lento 3.11) De vuelta a Plasencia, otro par de abrazos, y el finde va dando sus últimas zancadas… mi mochila ya añoraba la casa, el calor, el café ardiendo… y vaciarse, para llenar mi rincón de atletismo de experiencias, dorsales, premios… pero lo que más pesaba en el coche no era la mochila, sino mi cabeza que venía llena de momentos como el que os muestro en la foto… de eso se compone la vida.

Esto es atletismo, y el que os diga lo contrario e incluso se atreva a publicarlo, no es que mienta, es que falta a la verdad. Gracias a quienes sumaron… seguimos sumando ¿te imaginas o te imaginas?

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Sentir

Es curioso, pero cada temporada que pasa, y ya van 17 en este juego llamado atletismo, me doy cuenta de que cobra más valor los sentimientos, las sensaciones… que los números.

Vivimos en una sociedad resultadista, que solo se basa en números, posiciones… ordinales y cardinales. Los primeros te indican la posición, te compara con el resto, y crea un sentimiento de superioridad a medida que el número es más pequeño, extraña paradoja. Por otro lado los cardinales te hablando de cantidad, te otorgan un valor, una totalidad… que este caso, cuanto más se engrose mayor entidad o capacidad.

¡Vivimos totalmente rodeados!

DSC_0271Pero cada uno decide lo que quiere aferrarse a esto o no, y os aseguro que cuanto menos valor se le da a estas cosas, mayor es el disfrute y las sensaciones vividas se magnifican exponencialmente hasta tal punto de conseguir generar un sentimiento. Si, ese sentimiento que te hace cruzar una línea de meta sin importar el tiempo, que te hace saborear los últimos metros, saludar, reconocer caras, chocar manos… el tiempo corre, pero he decidido regalar ese momento y compartirlo, por encima de algo tan efímero como unos segundos. Sí, ese sentimiento de cruzar la meta y mirar atrás esperando a tus amigos, entran y uno a uno los abrazas, les felicitas… sientes que ese momento es tuyo y que realmente será lo que te lleves a casa, y con lo que sueñes cada noche… y no un puñado de números.

Por eso, ya solo miro de reojo a los números, y me detengo mucho más en imágenes… De esto me di cuenta tras dos fines de semana de intensa competición. Ganador del Cross de Diputación de Cáceres, Ganador del Cross La Encamisá… y curiosamente no me fui directo a la clasificación para mirar los tiempos, las medias, los kilómetros… sino que esperaba ansioso en mi móvil las imágenes de la prueba… los ojos se me iban a la cara de la gente, a sus aplausos, cerraba los ojos y lo intentaba imaginar de nuevo, sentía. Y era de lo que me alimentaba a lo largo de la semana para aguantar las largas sesiones de entrenamiento y era en lo que pensaba cada noche al meterme en la cama.

Creo que esta puede estar siendo una de mis victorias más importantes en mi carrera deportiva, dejar a un lado todos esos números y priorizar en lo que se puede llegar a generar con un impulso tan primitivo como el correr, sentimientos que permanecen.

Siento, luego existo.

Mi artículo 155

Lo siento.

No podía dejar pasar la oportunidad que nos brinda esta tormenta que nos tiene presos en un estado de “locura transitoria” para escribir unas líneas, que arriesgo de parecer un loco más, me vienen que ni pintadas.

Pues bien, como reza el título, si, yo también tengo mi artículo 155, os refresco la definición:

“Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general”

WhatsApp Image 2017-10-15 at 22.36.36 (1)Y se quedan tan anchos.

Cambiando algunos términos y sustituyendo algunas palabrejas por mi mismo y mi deporte, yo pertenecía a una “comunidad” pero me cansé de cumplir las obligaciones de ir y venir, y correr y más correr, sin ton ni son. Y si, efectivamente estaba atentando gravemente contra mi interés general. De tal manera que con la aprobación por mayoría absoluta de mi gente, los de siempre y los que no se bajaron del barco, he adoptado las medidas necesarias para la protección de mi interés y casi diría yo que del interés general también.

Os lo voy a traducir, porque quizás venga bien la aclaración en estos días que solo escuchamos que dialectos, artículos, leyes y desvaríos. “Quidicir”, que diría una buena amiga mía, que ahora me dedico más disfrutar por mi bien general, trabajo en mi día a día. Encuentro el sentido a las pequeñas cosas, aprovecho cada pedalada, cada zancada, cada rato en el gimnasio, cada café con mi familia, con mis amigos, cada paseo sin ir a ninguna parte…

Y menos mal que me he aplicado el artículo porque sino me hubiera desmoronado en pedazos hasta tal punto que hubiera dejado de pertenecer a cualquier comunidad y lo que es peor, hubiera perdido mi identidad, mi verdadero yo, ese que una vez he cogido las riendas y el control de mi día a día, ha vuelto a sacar a la luz lo mejor de mi.

De modo que si sirve de ejemplo mi humilde opinión, “no os liéis”, escuchar vuestro cuerpo, vuestra gente… y hacer las cosas por las buenas, si no queréis acabar perdidos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Efímero

¡Qué pequeño es todo! ¡Qué insignificantes somos! ¡Qué ingenuos al creernos importantes!

El 99% de las cosas que suceden a nuestro alrededor traen consigo fecha de caducidad, y el ser humano, cada vez menos humano, se empeña en hacerse el harakiri, desespera, maldice y eterniza lo efímero. O resumidamente, hace el tonto con todas las letras.

¡Ay! ¿Cuántas veces tienen que pasar las cosas para que aprendamos? No hay piedras suficientes en el camino para tropezar con ellas, y si en algún momento lo hubiéramos allanado ese camino, ya nos encargaríamos nosotros de volver para atrás a por la piedra con la que tropezamos y volver a ponerla justo delante. Lo dicho, resumidamente, tontos.

WhatsApp Image 2017-10-15 at 15.44.09Menos mal que queda ese 1% de las cosas, que no son cosas como tal, que son momentos, los cuales son capaces de resumir el tiempo, sus dimes y diretes en un instante, que alejado de esa fecha de caducidad y de esa efemeridad, permanece y se mantiene con nosotros por y para siempre. Pero, aunque no lo parezca, seguimos siendo tontos.

Queremos mantener para siempre estos momentos, no somos capaces de guardarlos, sino que queremos vivir constantemente en ellos, y como ya he dicho más de una vez por aquí, nadie se mantiene en la cresta de la ola ni si quiera un segundo, no vamos a ser nosotros los que descubramos el cómo se hace. Por tanto, si no queremos seguir siendo tontos, solo queda seguir trabajando, disfrutar del momento y sobre todo del camino, que no nos engañe esta sociedad resultadista y podamos ver el pequeño triunfo del día a día.

No seamos tontos, vivamos de lo efímero, hasta que llegue el momento.

Pd: Al hilo del tema, os recomiendo una lectura que tiene muy buena pinta. El libro sobre Saul Cravioto “4 años para 32 segundos”

Abierto por vacaciones

No es época, pero que más da.

No es época de abrir nada, ni si quiera de empezar, enderezar o redirigir el camino. Pero que más da, aquí estamos a contracorriente. Jugando a hacer malabares, retando al corazón desde lo más sensato de mi cabeza. Es época de cerrar, que sí, que lo se, es época de “Vuelvo en 15 minutos” y de depresiones postvacacionales… “Cuando yo estuve…”

1 de agosto abierto por vacacionesPero la vida empuja, con o sin licencia para empujar, como ese autobús donde se escucha la voz de “vayan pasando para el fondo” para que quepa más gente y alguna que otra alma más. La vida empuja a estar al día, a acelerarte, a leer cosas que te ponen delante de los ojos y que aunque intentes apartar la mirada te persiguen como esa zanahoria a ese conejo juguetón. Pero tu cedes, y se acabó el leer por placer, ahora lo haces por empuje, igual que escribir. Es una pena que empuje tanto, porque tenemos que saber todos lo mismo, y opinar de igual modo, conectarnos y desconectarnos a la vez, ininterrumpidamente hasta que la muerte nos separe de este empuje.

Párate y piensa… recuerda, la interrupción es el dominio de los tempos. Tu decides cuando interrumpir el teclear de esa pantalla para teclear tu cabeza, tu decides cuando desconectarte del mundo para volver a él, y que cuando lo hagas no tengas porque sentirte mal. Solo necesitabas salir un rato ahí fuera y comprobar que la rueda sigue girando y que esta vez ni sabes, ni quieres saber dónde, cuando o porqué parará.

Se que no es tiempo de ello, porque las vacaciones son para otras cosas… pero viniendo de donde vengo, necesito aprovechar la oportunidad de abrir de nuevo, en vacaciones, para así aprovechar el tirón y que mientras otros tienen cerrado, pues el gasto se quede aquí. Además, os soy sincero, de un tiempo a esta parte, yo también, me he echado de menos.

Abierto.

Sin receta

Dormirse, que no dormir, dormir, que no durmiendo, durmiendo, que no soñando, contando días, ovejitas, noches, estalactitas y estalagmitas en el techo… Haz que suceda.

IMG-20161128-WA0040Me gusta dormirme, que no dormir, raramente. Soy de ese tipo de personas que cuando su cuerpo intuye la cama se deja invadir por ella, y en cuanto el cuerpo descansa, la cabeza trabaja. Me encanta ese momento de pensamiento, de reflexión interna, de análisis del día pasado y de incertidumbre de los planes futuros. Pero también tiene su parte negativa y es que al dejarte invadir por algo, los sentimientos pueden ser tan opuestos como cercanos, incluso alguna de las veces me ha sucedido irme a dormir con la cabeza echando humo y ¿Quien no?

Quien diga que no miente, se miente, todos tenemos miedos, todos tenemos inseguridades, vértigo, pánico… ponle el nombre que quieras, pero no vivimos seguros de prácticamente nada, nos cuestionamos todo y lo peor de todo, que en ocasiones lo hacemos con nosotros mismos. Leí no hace mucho en un libro algo así como:

  • ¿Tomas algo para ser feliz?
  • Si claro, decisiones.

Pero es que esa medicina se vende sin receta, sin prescripción… puedes tomarla cada 8h, cada 24h, cada 2 minutos… depende como sea tu vida, tus días… la mía, un jaleo. Y aquí no hay medicina alternativa, no hay plantas curativas, no hay vapores que valgan… hay coraje, sacrificio, esfuerzo y apoyos. Todo viene precedido de un momento crítico y agónico ¿lo hago o no lo hago? ¿Escribo o me callo? Y aquí no vale la archiconocida frase de “Tú deja el tiempo correr”… porque en esta vida nada pasa por nada y hay que salir ahí fuera, o más bien subir ahí arriba desde bien abajo, abrir la puerta… 3,2,1 y saltar.

Disfruten del viaje, les espero abajo, porque volveré a caer, pero ahora estoy saltando.

Nudo y desenlace.

Esta historia como ya os adelante en el título no tiene prácticamente introducción porque ya todos la saben. Un niño que desde pequeño sueña con ser atleta, que toca la gloria con sus dedos, que disfruta de lo que hace y que continúa haciéndolo por muchos obstáculos que se le plantean en el día a día.

Pero llega el nudo, un nudo que ya no solo aprieta, sino que en este caso ahoga. Un nudo en la garganta cada vez que tengo que descolgar el teléfono para llamar al fisio o al médico para decirle que de nuevo pie a tierra. Un nudo que no deja expresar nada, pero que saca a la luz todo. Una careta que te pones para afrontar todo con relativa calma y filosofía pero a veces no es suficiente.

Y entonces llega el desenlace, ese de que siempre si me caigo me levaDSC_0223nto, de si me caigo mil veces me levanto una más… aunque esta vez suena diferente. Suena a despedida, con retorno posiblemente, pero a despedida seca. Después de 15 incansables años, después de 10 años consecutivos participando en Campeonatos de España y consiguiendo medallas a nivel nacional sin descanso, llega el momento de bajar el telón, desmontar el “tinglao” e irme con la música a otra parte. Tocar en otros lugares, saborear nuevas cosas, retarme con la vida real y bajarme del barco en el cual llevo muchos años subido.

No es rendirme, es curarm
e en salud. Ha llegado un momento en el que lo que practicaba no era sano, ni consecuente, ni mucho menos satisfactorio y la balanza perdió el equilibrio hace ya algunos meses. Por tanto hay que hacer limpieza, hay que ordenar todo de nuevo y empezar a construir una nueva obra; con otro vestuario, otros actores principales y secundarios, otra banda sonora…

Crecer, es aprender a despedirse.

Hasta siempre

 

De dónde vengo

Vengo de polvo, así de entrada y para que quede claro.

Pero no un polvo cualquiera, sino el polvo. Si, el de la Kenia, el que deja huella de verdad. Vengo de la lucha, del camino duro, de los palos, de la derrota y la victoria, del levantarme por enésima vez. De allí donde el esfuerzo no se negocia y el éxito se asocia a una fórmula tan repetitiva como sencilla: Trabajo, elevado al máximo exponente.

IMG_0335Cuándo se tiene claro de donde se viene, no hacen falta muchas cosas más, salvo visitarlo de vez en cuando. Tomar la mano de un familiar cercano, tomar no uno, ni dos… sino tres cafés si hiciera falta en una tarde para arreglar el mundo, porque tal y como está la cosa, la verdad que va para largo. Chocar con un amigo, reír torrados al sol con los otros en la misma pradera donde unos años atrás te impregnabas de ese sudor que deja huella, de ese polvo del que no me olvido ni yo, ni las rodilleras de mis relucientes vaqueros de domingo. Una visita inesperada, otro café debido de hace mucho tiempo para ver que poco ha cambiado, que la familia y las relaciones ni se crean ni se destruyen, sino que se cuidan, y como tal de vez en cuando, o de cuando en vez, debemos sentarnos en esa vieja silla de enea junto a la camilla para reír de tiempos pasados, mejores y peores, y poner punto y final a una tarde de la mano que te vio crecer, que aunque vieja y arrugada, nunca deja de enseñarte que la vida está hecha de un material muy poderoso que es la fe, en uno mismo, en una ilusión, en un sueño… en un día, en un polvo.

Se pone el sol y solo queda el polvo, para quienes lo puedan degustar. A mi me toca volver a mi cemento, al humo de la ciudad… que aunque quiera imitar al polvo de la Kenia… ni que decir tiene que de donde vengo no es donde estoy, pero si donde quiero terminar. Al menos hoy.

 

 

 

 

 

 

 

Jugando al deporte

El deporte debe ser concebido como un juego, una forma de pasar el tiempo, o invertirlo, que nunca malgastarlo. En ocasiones nos centramos solo en el nuestro, pero el aprendizaje está fuera de él. En mi caso por ejemplo llega el momento de la temporada en el que me siento autómata. Zapatillas, cordones, pulsómetro, gps, una zancada, luego otra, recuperación, lap… Y cuando el juego ya te lo sabes a veces la cabeza necesita nuevos estímulos, sobre todo cuando a la hora de la caza del dragón te toca perder.

¿Qué es esto de la caza del dragón? Sencillo. En cualquier videojuego nos tiramos semanas jugando para llegar a la batalla final, pasamos pruebas, días duros, nos enfadamos con la consola pero como es ficción, siempre ganamos. En el deporte, como en la vida, a veces toca perder y cuando es en la batalla final duele un poquito más de lo normal. Es por ello que necesitamos seguir jugando567d3a6a-67bd-498d-8f92-92b2f6193e1f, valorar el día a día y no buscar esa batalla final. Jugar, si, justo eso que muchos niños olvidan y que sus padres obvian, buscando la ambición sin medida a corta edad, el triunfo, la fama prematura y como todo lo precoz, al final se acaba cayendo de blando, os lo digo yo, que he visto mucho “triunfito” que empezó a competir antes de jugar.

Por tanto jueguen, aprendan, inviertan tiempo si no es corriendo es nadando, sino paseando, sino pedaleando… pero nunca se paren. Busquen alternativas, que las hay, y disfrútenlas, no se dejen llevar por la inercia de si no me sale esto me desespero. Hay mil y una cosas por hacer, y si quitan esa una, les quedarán mil, no las desaprovechen, pues en ello está la verdadera satisfacción y el verdadero aprendizaje, el día a día. Cierren los ojos, imaginen donde quieren estar y marchen a por ello. Diferenciense de aquellas personas que también cierran los ojos y se sientan a esperar que la vida les sorprenda. La vida no sorprende, la vida se vive, se juega, de disfruta y se invierte… como el deporte!

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